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El banco malo: aspectos claves del mismo

 
La última reforma financiera en España aprobada el pasado 31 de agosto incluye la creación de una nueva figura financiera: el denominado banco malo.

A raíz de ello, son numerosos los interrogantes que se nos plantean sobre el mismo y a los que vamos a intentar dar respuesta en este artículo como son las siguientes:

¿Qué es?

¿Qué tipo de activos acogerá?

¿Cuándo comienza a operar?

¿Nos afectará como contribuyentes?

¿Qué es el banco malo?

El banco malo será una sociedad que gestione los activos ajenos al puro negocio bancario (sobre todo inmobiliarios) de los que las entidades se están mostrando incapaces de desprenderse.

Surge con el objetivo de actuar como intermediario y vender la numerosa cantidad de pisos, otros activos inmobiliarios y suelo que tiene la banca española que ha recibido ayudas públicas en su balance.

Es decir, en una primera fase, el banco malo solo contará con activos de Bankia, Catalunya Caixa, Novagalicia y Banco de Valencia.

¿Qué tipo de activos acogerá?

Absorberá los activos adjudicados por impago de deuda (pisos y suelo) y los créditos problemáticos ligados al promotor.

¿Cuándo comienza a operar?

El Ministerio de Economía tiene hasta finales de noviembre para culminar la regulación. Antes del 30 de noviembre, este “banco” tendrá que haber captado capital suficiente como para cubrir la mitad de los activos que traspasen las cuatro entidades nacionalizadas (Bankia, Novagalicia Banca, Catalunya Caixa y Banco de Valencia).

¿Nos afectará como contribuyentes?

La misión del banco malo será tomar los activos tóxicos de los bancos nacionalizados (promociones de pisos, suelo, créditos morosos...), por los que pagará a las entidades con dinero en efectivo, deuda o acciones, para más tarde venderlos.

El banco malo se financiará mediante el lanzamiento de emisiones de deuda, que podrán comprar en el mercado todo tipo de inversores. Al estar participada en un 50% por el Estado, en realidad, se nutrirá de las aportaciones de todos los contribuyentes.

Además, una de las mayores pegas del banco malo es que no resulte una sociedad solvente. En ese caso, el contribuyente se verá afectado, ya que un 50% del capital con el que se cree procederá de fondos públicos. Si con el tiempo (tiene 15 años para operar) se muestra rentable, podría redundar en bajadas de impuestos o mejoras en ámbitos claves del Estado del Bienestar, como sanidad o educación.

Su no rentabilidad, por su parte, afectará también al pequeño ahorrador.

Por tanto, de una u otra manera, como ciudadanos y contribuyentes  nos va afectar y  las autoridades fiscales deben estar atentas y vigilantes para que todas estas premisas se cumplan.
 
 

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