Cómo montar un microprocesador

 
La informática ha experimentado un fuerte desarrollo en los últimos años de forma que se ha convertido en una de las profesiones con mayores salidas profesionales. La oferta formativa en el campo de la informática es amplia y muchos son los jóvenes que deciden formarse para poder trabajar en este campo. Una de las salidas profesionales de estos profesionales es la técnico de mantenimiento y reparación de ordenadores, desarrollando diferentes tareas entre las que se encuentra: montar un microprocesador. Pero… ¿qué hacen estos profesionales para montar un microprocesador?

Lo primero de todo es conseguir los materiales necesarios que hacen falta para montar el microprocesador (procesador, placa base, disipador de calor y clasificador de grasa térmica). Han de ser materiales de calidad para alargar así la vida del producto. Un pequeño consejo antes de comenzar a montar un microprocesador es descargar nuestras manos eléctricamente porque pueden dañar el micropresador. Para ello, basta con tocar algo metálico que tengamos a nuestro alrededor, como la propia caja del ordenador, y ya podremos manipular con nuestras manos el microprocesador. Debemos recordar que todos los materiales que necesitamos deben de estar apoyados en una alfombrilla porque evitaremos que puedan sufrir algún daño. Realizados estos pequeños consejos, comienza la primera fase de montaje. En todos los zócalos modernos para insertar el procesador del ordenador no es necesario realizar ningún tipo de fuerza ya que el patillaje del micro coincide en número y posición con los orificios del zócalo. Debemos abrir la sujeción que cierra el zócalo y posicionar el procesador según el patillaje. A continuación llevamos el procesador de la forma más paralela posible a la superficie del zócalo para que ambos se ajusten adecuadamente. Una vez orientado y sin ejercer fuerza, insertamos el procesador en el zócalo y cerramos la patilla. Comienza la segunda fase: instalación de la protección térmica.

Debido al paso de la corriente eléctrica a través de los componentes eléctricos, se genera mucho calor que debemos evitar para que no haya posibles averías. Para ello, utilizamos dos métodos complementarios, que consisten en aplicar un material semilíquido con caracteres especiales que ayuden al microprocesador a disipar el calor. Se trata de grasa térmica, presentada en forma de jerengilla. Para una correcta aplicación de la grasa térmica debemos tener en cuenta la superficie que tiene el núcleo del procesador ya que nunca debemos aplicar más pasta de lo que la superficie del ordenador soporta porque se puede provocar un corto-circuitos si la grasa se expande de la zona del micro. Con un trapo limpio o simplemente con un papel de cocina, extendemos la pasta por toda la superficie del núcleo retirando los posibles excesos. La tercera fase consiste en instalar el disparador del calor del microprocesador. Este elemento es imprescindible para el buen funcionamiento del equipo. Esta compuesto por dos piezas: el disipador propiamente dicho y el ventilador. El disipador es de aluminio o de cobre siendo este último metal mejor conductor término aunque más caro. Se encarga de absorber el calor con el ventilador, extraerlo por las ranuras del disipador insuflando una corriente de aire. Hoy en día hay distintos tipos de anclaje del disipador para la placa base, todos ellos de fácil instalación. La última fase para montar un microprocesador consiste en conectar el ventilador del disipador a la placa base. Este ha sido todo el proceso que un técnico en mantenimiento y reparación de ordenadores debe realizar para montar un microprocesador. Recordar que estos profesionales han de seleccionar el procesador que más se ajusta a la placa base. En sucesivos artículos os comentaremos algunas funciones más que llevan a cabo estos profesionales de la informática.