Cine y Derecho »

Claro ejemplo práctico de la filosofía del derecho y del derecho natural en el cine.

 

Me gustaría proponeros para estas vacaciones, el visionado de una película que para algunos sería catalogada como cine clásico y para otros, entre los que me incluyo, es una película atemporal. Se trata ni más ni menos que de “Vencedores y vencidos”.

 

La sinopsis es la siguiente: En 1948, tres años después del final de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), cuatro jueces, cómplices de la política nazi de esterilización y limpieza étnica, van a ser juzgados en Nuremberg. El juez norteamericano Dan Haywood es elegido para presidir el Tribunal. Sobre él va a recaer la importante responsabilidad de presidir este juicio contra los crímenes de guerra nazis.

 

Dirigida por Stanley Kramer, el reparto es de auténtico lujo, el ya mencionado Spencer Tracy en uno de sus mejores papeles, como juez presidente de la sala, Richard Widmarck, como abogado militar acusador, Burt Lancaster (el trapecista reconvertido en actor para alegría de los cinéfilos y tristeza de los apasionados del circo) como juez y jurista colaborador del régimen nazi, y Maximilian Schell, abogado defensor de Burt Lancaster que sorprende con su brillantísimo alegato final.

 

El plantel de secundarios irrepetible: Marlene Dietrich como viuda de un oficial alemán y propietaria de la mansión expropiada donde se instala el juez Haywood, Judy Gartland (la famosa muchacha del mago de Oz) haciendo de testigo en un oscuro caso acaecido en el apogeo del nazismo y Montgomery Clift, interpretando a la perfección al deficiente mental al que el asesino régimen nazi condena a la castración a fin de que su sub-especie (siempre en términos nazis) no pueda ser incrementada.

 

¿Porqué recomiendo esta película para el verano?. Si hay dos asignaturas en la carrera de Derecho donde quizá más debate y juego dialéctico se podía dar entre el alumnado eran el derecho natural y la filosofía del derecho. Pues esta película es la esencia de esas dos asignaturas. Si a esto unimos unas buenas dosis de historia, unas interpretaciones brillantes, un asunto penal que si bien está ambientado en el año 1948 se podía trasladar perfectamente a hoy en día y unos debates entre los tres jueces encargados de la resolución del asunto, con sus correspondientes presiones internas y externas que nos hacen ponernos a su lado en las deliberaciones y reflexionar haciéndonos la siguiente pregunta final, si fuéramos el juez Haywood, ¿qué resolución tomaríamos?.

 

Ya os advierto que la película está llena de matices, no hay blancos ni negros, sino grises más claros o más oscuros. Los malos, ¿realmente, lo son tanto?, ¿podían actuar de otra manera?.

 

¿Os parece verla ya que estamos en verano con una buena cervecita al lado o una copa de sangría y la comentamos después de vacaciones?. Solo tiene un “pero” muy superable…dura 186 minutos, aceptamos que os toméis dos cervecitas o dos copas de sangría, más no…