La carta de presentación es la clave para conseguir una entrevista de trabajo

 
En momentos de crisis como este, las entrevistas de trabajo son tesoros preciados que conseguirlos, no sólo depende de nuestra valía personal y profesional, sino también de nuestra forma de presentación. El curriculum y la carta de presentación son la llave del cofre del tesoro. De curriculums ya se ha hablado mucho, pero no tanto de la carta de presentación. Muchos piensan que es algo pasado de moda, que no se lleva. Pero es un error. La carta de presentación puede ser tan valiosa como el curriculum, ya que nos da más posibilidades de expresarnos, de solicitar lo que queremos, por qué lo queremos y si somos válidos para ello. La carta debe tener un requisito primordial. Debe estar escrita en función del puesto y de la empresa a la que optemos, ya que no es igual un puesto de ejecutivo, de diseñador, o de monitor de tiempo libre. El tono, la forma y el fondo dependerán fundamentalmente de esto.

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Pero, independientemente del puesto de trabajo y la empresa, una carta de presentación debe cumplir unos requisitos mínimos:
  • Se debe personalizar la carta, averiguando a quien debe dirigirse la misma. Internet puede ayudar en la investigación. Una carta genérica podría estropear nuestra candidatura.
  • Intentaremos captar la atención del lector, escribiendo una carta dinámica y directa. Es recomendable señalar datos concretos como el donde y el cómo conocimos la oferta de trabajo. Además, es fundamental convencer de que somos el mejor candidato: ser persuasivo.
  • Es importante mostrar los motivos por los que se quiere trabajar en esa empresa y, sobre todo, demostrar mucho interés por el puesto, el sector y la empresa. Nuestro interés no debe confundirse con peloteo. Aunque no lo creamos, eso se nota.
  • La carta debe ser breve, entre cinco y seis párrafos. Una carta extensa aburre y, o no será leída, o provocará una imagen negativa. Tenemos que intentar resumir que es lo que queremos contar para convertirnos en el candidato perfecto.
  • Por supuesto, la carta no debe tener faltas ortográficas ni de mecanografía. Además, deberemos cuidar mucho el lenguaje y evitar el tuteo en todo momento. Y siempre, debemos releer la carta antes de imprimirla.
  • Nunca se debe hablar de dinero. La carta de presentación es una forma de vendernos, no de exigir. Para exigir ya tendremos tiempo en la entrevista de trabajo o una vez conseguido el puesto.
Una vez cumplidas todas estas premisas, la carta de presentación estará lista. Aunque pueda parecer banal y que no es necesario, adjuntar una carta a nuestro curriculum nos dará puntos. En un curriculum no se puede apreciar cuestiones como la personalidad y el talento, cuestiones que en una carta de presentación pueden intuirse. La carta es una intermediaria entre el curriculum y la entrevista de trabajo. Puede parecer que las cartas de presentación han caído en desuso pero nada más lejos de la realidad. Una buena carta de presentación puede ser la diferencia entre optar a un trabajo o seguir engrosando las filas del paro.
 
 

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