La práctica de ejercicio físico contribuye a evitar el agotamiento intelectual

 
Aunque en principio pueda parecerte algo contradictorio, tener alguna actividad física te ayuda a no caer en el temible proceso de cansancio mental que sobreviene cuando estás en épocas de mucho trabajo intelectual, como es tu caso si estás preparando unas oposiciones o realizando algún curso.

A ver… está claro que nadie habla de prepararte para batir un récord mundial. Más bien se trata de encontrar algún momento, a lo largo del día, para practicar algún deporte o ejercicio moderado de manera regular.

Lo más habitual es que, ante el volumen de trabajo que se te avecina y la responsabilidad de tener unos buenos resultados, decidas aparcar cualquier otra tarea para dedicarte al cien por cien a tus estudios. ¡Grave error! Es indispensable que mantengas un equilibrio entre cuerpo y mente para sacar el mejor partido de tus energías.

La clave, como siempre, es la planificación. Puedes levantarte una hora antes y salir a correr, pasear o montar en bici por los alrededores de tu domicilio. Verás qué bien te enfrentas después a tus apuntes. Mucho más relajado y despierto de lo que puedes pensar.

Estas mismas tres actividades son asequibles a cualquier otra hora del día, según tus preferencias. Decide tú cuando puede sentarte mejor pero, eso sí, sé constante. Incluso, tienes la posibilidad de grabarte los temas e ir repasándolos mientras paseas, corres o vas en bici.

Si no te ves con fuerza de voluntad, te queda el recurso a un gimnasio. Seguro que hay alguno que queda cerca de tu casa y que, por un precio realmente aceptable, te permita salir y practicar algún tipo de ejercicio que te guste. Consulta con los monitores del centro qué es lo más adecuado para tu caso.

Para complementarlo, cuando lleves mucho rato sentado estudiando, puedes hacer algunos movimientos que te serán de gran ayuda. Por ejemplo, junta las palmas de las manos y estira los brazos por encima de la cabeza todo lo que puedas y flexiona el cuerpo de un lado a otro. Después, estira también las piernas hacia el frente. Ni te imaginas lo bien que te vas a sentir con algo tan sencillo.
 
 

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