La preparación integral del bombero: El perfil del opositor: II parte

 
En un artículo anterior abordábamos el tema de la preparación personal y psicológica en las oposiciones de  bombero, hoy vamos a continuar con la segunda parte de este tema.

Recordemos que decíamos que el perfil psicológico del aspirante a bombero se valora de una manera u otra pero que ni las pruebas, ni el orden de las mismas suele coincidir de unas oposiciones a otras. Es aquí cuando, sin ningún patrón establecido, el opositor a bombero se enfrenta a responder la pregunta del millón: ¿Cómo preparo esta parte?, es más; ¿realmente se puede entrenar la personalidad?

Podríamos dividir, de una manera muy generalista, las partes de la oposición:

1.- Preparación Técnico-Táctica:

Conocimientos teórico-técnicos sobre aspectos específicos profesionales, entrando en ejercitar en cierta medida parte práctica de maniobra.

2.- Preparación Física: Desarrollo global y particular del potencial físico mediante el ejercicio (velocidad, agilidad, precisión, potencia muscular…)

3.- Preparación Psicológica.

En esta parte psicológica el aspirante debe conocer las leyes de comportamiento individual, colectivo y social así como  las estrategias de afrontamiento  profesional vinculado al personal ante situaciones de estrés.

Dependiendo del grado de unión, vinculación y coordinación de estos tres pilares, la eficacia del desarrollo de las funciones propias de un bombero aumenta o disminuye, pero lo que está claro es que estas tres competencias pautan el entrenamiento integral de un bombero.

Por fortuna, igual que se puede entrenar la parte física, y teórica,  un aspirante a bombero puede (y debe) entrenar la parte psicológica, ya que existen procedimientos y técnicas basados en la investigación, que permiten adaptar nuestra conducta a situaciones concretas. Diferentes biografías, documentos, ponencias aportan valores y técnicas teóricas que  adaptadas a diferentes perfiles, permiten adquirir conocimientos en materia de psicología, pero lo que está claro es que, una vez aprendidos e interiorizados estos procedimientos se trata de ponerlos en práctica de manera continuada, y consciente. Solo así  se podrá convertir en habilidad la teoría.

Una de las preguntas habituales en una entrevista personal para el opositor a  servicios de prevención  y extinción de incendios y salvamento suele ser:

¿Por qué quiere ser bombero?

Por muy básica que parezca esta pregunta, en la respuesta adecuada está la diferencia:

Algunas de los argumentos a trabajar para la contestación serían:

  • Satisfacción profesional y personal por salvar vidas.

  • Afán por proteger a los que corren peligro.

  • Querer ayudar a tu comunidad y ser útil en la vida.

  • Porque te ves capacitado para afrontar situaciones de emergencia arriesgadas manteniendo el control.

  • Equilibrio entre razón y sentimiento: la razón y la operatividad debe prevalecer ante el sentimiento.

  • Porque eres una persona empática y siempre que puedes colaboras y ayudas en situaciones que lo requieren.


Por concluir;  Conocimientos adecuados y buena formación teórica,  práctica  de habilidades y  entrenamiento físico y mental forman un ciclo imprescindible a trabajar para llegar a ser bombero en cuyo núcleo, se encuentra evidentemente, la vocación por la profesión.