Prácticas en "Prim, el asesinato en la calle del turco"

 
La alumna Beatriz Vazquez Avila matriculada en el curso de Dirección Cinematográfica nos cuenta su experiencia con las prácticas del curso. Cuando elegí hacer el curso de Dirección Cinematográfica una de las cosas que me decidió fue el poder realizar prácticas sobre la materia impartida. La intención era conocer en rodaje los conocimientos teóricos que había estado estudiando.

Después me llamó Piluca para ofrecerme unas prácticas con una productora que llevaba poco tiempo instalada en España y que tras varios programas de entretenimiento se metía de lleno en el mundo de la ficción, de esa conversación saque dos conclusiones una que me sonaba la productora porque yo venía del mundo del guión y una de las guionistas que me encantaba y que había estado en alguna conferencia suya se había marchado a esa productora y que hay que saber que esto de formar parte del equipo técnico de una película a veces se empieza por departamentos que no tienen nada que ver con tus estudios específicos. Y que por supuesto el nombre de Miguel Bardem me llamaba para formar parte de ese proyecto.

Por lo que entré, sí, pero en el departamento de producción. Tras una primera reunión básica donde nos pidieron los datos, departamento y el mail no me di cuenta de que formaba parte de esa vorágine hasta que no recibí por mail el guión (que firma un impresionante Nacho Faerna y la maravillosa guionista Virginia Yagüe, sí la que yo seguía) más orden de producción, plan de rodaje y documentos que me sonaban a raro pero con el paso de los días descubrí que eran nuestras herramientas de trabajo.

El día de comenzar se acercaba y mi nerviosismo también aumentaba. Nos llamaron para una reunión y bueno entendimos que el trabajo de producción era más duro de lo que nos planteábamos. Sí, hablo en plural porque compartía las prácticas con mi compañero de fatiga Valentin Nicolini. Cargamos nuestros primeros objetos en esta ocasión fue equipo de iluminación para un ensayo en plató. Ese día nos dio una charla el Director de Producción de la película. Fueron palabras duras y bastante claras, nos dijo que debíamosencontrar nuestro sitio en el engranaje y que había personas que no conseguían soportar la presión de un rodaje. Que nuestros superiores muchas veces van tan acelerados y ensimismados en sus ocupaciones que podemos parecer un estorbo para ellos.

Comenzó el rodaje y el primer día había que presentarse a las 6 de la mañana, sí, habéis leído bien a las 6 de la mañana. El departamento de producción es el primero que llega y el último que se va. Rodábamos en el museo del ferrocarril y había que descargar el camión de producción, montar espejos para los departamentos de maquillaje y peluquería, un lugar con biombos donde los actores/actrices, figurantes se transformarían en sus personajes. Todo ello preparado con sus correspondientes calefactores, líneas de electricidad, sus rulos para que el equipo de maquillaje, peluquería y vestuario pudiera trabajar. Comprendimos que el equipo técnico dentro de una película es un engranaje que cada diente tiene una función y que cada uno es imprescindible para que funcione el conjunto.

Sucedieron los días y como equipo de producción todos los días llegábamos los primeros y nos íbamos los últimos. Aunque se suponía que nuestra jornada era de 10 + 1, se convirtió en 14, 15 horas y algunos días más de eso. Después rodamos de noche, días de levantarse a las 4 de la mañana y de no llegar hasta las 8 de la tarde de nuevo a tu casa. Se pasa frío o calor dependiendo de la fecha en que toque rodar, a nosotros el frío de las noches de Alcalá de Henares nos dejó K.O., hay momentos aburridos y difíciles como cuando cortas calle o impides que alguien pase por zona restringida en la que se está rodando. Hay gente que lo entiende y otra que te insulta. Pero sabes que si esa persona pasa eres tu la que contaminas ese plano y que el resto del equipo tenga que repetir, en principio, por esa simple tontería como dejar un segundo pasar a alguien.

Tanto Valentin como yo encontramos nuestro sitio dentro del equipo, nuestro departamento de producción nos apoyó, nos enseñó y nos dio nuestro lugar. Todos nos decían que aunque era un rodaje duro y lo fue y mucho, hacíamos una gran labor, tanto Miguel Bardem como nuestros jefes directos nos daban ánimo. Pero hubo momentos divertidos, de puro compañerismo, amigos que se quedaran para siempre.

Después de realizar cortos amateur y haber pasado a un paso más profesional sigo pensando que adoro esta profesión, aunque a veces no veía ni un plano, estaba lejos del set de rodaje, o tenía que hacer una labor que no me entusiasmara. Pero creo que he nacido para esta profesión

 
 

Nuevo comentario: