Proceso electoral autonómico en Galicia, Euskadi y Cataluña

 
El próximo día 21 de octubre se van a celebrar elecciones al Parlamento Autonómico en las Comunidades Autónomas de Galicia y del País Vasco y, el 25 de noviembre, las elecciones se celebrarán en la Comunidad Autónoma de Cataluña.

Muchas veces os preguntaréis por el proceso de constitución del Congreso de los Diputados, del Senado o de cualquiera de los parlamentos autonómicos que configuran el Estado español.

Sería muy interesante para ver todo el proceso de una manera práctica que estéis muy pendientes de las noticias del proceso electoral y del proceso constitutivo de las respectivas Cámaras autonómicas.

A grandes rasgos, podemos decir que las campañas electorales, según la LOREG, arrancan quince días antes de la jornada electoral. Las elecciones suelen ser en domingo, por tanto, la medianoche del jueves al viernes de dos semanas antes arranca la campaña finalizando el viernes anterior al día de las elecciones a las 24 horas. Ese sábado que queda colgando entre el viernes de fin de campaña y el domingo de votaciones se denomina “jornada de reflexión”. La ley electoral marca que durante ese día no se puede pedir el voto para ninguna formación política dejando así que los votantes maduren sus opciones y reflexionen sobre a quién van a votar.

El día de la jornada electoral, los colegios electorales suelen abrir de 9 a 20 horas. A partir de las 20 horas se cierran los colegios electorales y ya los diferentes medios de comunicación dan el resultado de las encuestas que han ido realizando a pie de urna. Sobre las 22 horas ya se van dando los resultados de los recuentos y a las 23.30 horas ya se saben los resultados definitivos.

Si en cualquiera de las CCAA un partido político consigue la mayoría absoluta, con una seguridad de casi el 99.99 %, el candidato que ese partido presentaba a la Presidencia de la CCAA será investido Presidente de la CCAA, a no ser que alguien de su partido en el último momento le haga alguna “jugarreta”.

Hay que recordar que la mayoría absoluta es la que suman la mitad más uno de los escaños de un Parlamento. Si un Parlamento tiene 100 escaños, la mayoría absoluta será 51.

Cada Estatuto autonómico o normativa autonómica propia, regula el proceso postelectoral. Resumiendo las mismas podemos decir que, desde que se realizan las elecciones hasta que se constituye la primera sesión parlamentaria postelecciones, hay un periodo de tiempo no excesivamente largo, de aproximadamente mes y medio que utilizan las diferentes fuerzas políticas para hacer alianzas entre ellas. Si un partido político ya ha obtenido mayoría absoluta en las elecciones, en principio, no necesitaría de ninguna alianza aunque suelen intentar buscar aliados de cara a reforzar sus políticas a desarrollar en la nueva legislatura. Si ningún partido político logra la mayoría absoluta se aprovecharían estos días para lograr coaliciones de gobierno.

Por ejemplo, en las elecciones gallegas, estos días las encuestas de diferentes medios de comunicación dicen que el PP obtendría, posiblemente, mayoría absoluta. Pero, ¿y si no la obtuviera? Pues a no ser que cualquiera de los otros dos partidos políticos con posibilidades de entrar en el arco parlamentario gallego, PSOE o BNG, obtuvieran  por sí solos mayoría absoluta, se tendría que pactar entre ellos para obtenerla, imagina en este caso un pacto PP-PSOE, PP-BNG o PSOE-BNG. En estas alianzas todos los partidos ceden en sus pretensiones iniciales con el objeto de lograr un acuerdo de gobierno, a priori, estable para toda su legislatura. Por tanto, cuando se gobierna en coalición, hay que ceder en el programa electoral previo para introducir, en el programa de gobierno, el programa electoral de los partidos que conforman la alianza, es decir, hay que acceder a las pretensiones de otros partidos.

Otra opción que cabe es gobernar con mayoría simple llegando a acuerdos puntuales con las diferentes fuerzas con representación parlamentaria para ir sacando adelante, proyectos y normas. Esta opción suele ser problemática y compleja.

Una vez que se conforman los diferentes parlamentos, los diputados se agrupan en los diferentes grupos parlamentarios autonómicos (PP, PSOE, IU, BNG, PNV, CIU, grupo mixto, etc). Lo primero que se hace es elegir al Presidente de la Cámara autonómica (ojo, Presidente del Parlamento, no presidente del Gobierno Autonómico) que suele ser, o bien un miembro del partido más votado, o bien un miembro acordado de otro partido en el caso de que haya una alianza para ello. Y lo segundo que se hace es elegir al Presidente autonómico, lo que se denomina votación de investidura. Para ello el candidato del partido más votado presentará su programa de gobierno y, si no obtiene la mayoría absoluta en primera vuelta, deberá obtenerla en la segunda vuelta y si tampoco, irán pasando los diferentes candidatos de los restantes partidos con representación parlamentaria. Si al final ninguno obtuviera representación (ni en primera, ni en segunda vuelta), habría que disolver ese Parlamento en cuestión y convocar nuevas elecciones.

Esperemos que esto último no ocurra en ninguno de los tres próximos comicios, sobre todo, por el coste económico que para el contribuyente lleva aparejado cada convocatoria electoral.