El turismo rural continúa siendo una oportunidad de negocio

 

El turismo rural está de moda, siendo una actividad que tiene mucho éxito en la actualidad en todas las regiones españolas y que está promovida por las administraciones autonómicas, provinciales y locales para fomentar el desarrollo de los espacios rurales. Esta moda coincide con un cambio en la demanda turística que ha originado un escalonamiento de las vacaciones en períodos cortos de viaje para romper el ritmo agitado de la actividad laboral actual.

Piénsalo ¿Cuántas veces has hecho turismo rural en los últimos cinco años? De la misma forma que para uno ya no es novedad, lo mismo ocurre para la mayoría de los españoles. El turismo rural se ha convertido en una forma más de ocio en el fin de semana o en puentes. Esto ha provocado un crecimiento del sector y un incremento de la oferta y demanda de casas rurales.

El turismo rural ha sido el sector turístico que más ha evolucionado en los últimos años. Surgió lentamente pero poco a poco se ha hecho un hueco en el mercado. Su crecimiento ha sido progresivo hasta conseguir colocar en el mercado una oferta que sobrepasa las 200.000 plazas y más de 15.000 establecimientos.

Las zonas más demandadas son las que están más alejadas de las grandes urbes, "lugares donde se pueda disfrutar del silencio, la tranquilidad y los espacios abiertos sin renunciar a servicios básicos". Castilla y León, Cataluña y Asturias son las comunidades autónomas con un mayor número de alojamientos, frente a Navarra, Aragón y Canarias, que fueron referentes en los años en que el turismo rural comenzó a despuntar, pero ahora parecen estancadas. En cuanto a los turistas aficionados a lo rural, en su mayoría son personas entre 30 y 45 años, que viajan en familia o con amigos, si bien las personas mayores y los más jóvenes ganan cuota de mercado progresivamente. Cada día está más en auge contratar casas rurales para fiestas, cumpleaños o despedidas de solteros como ocio alternativo a las fiestas o reuniones tradicionales. También, cada día, crece más el número de empresas que realizan jornadas de fin de semana, reuniones de objetivos o negociaciones en casas rurales para hacer más distendido el ambiente y conseguir relajar la tensión habitual que puede darse en la oficina. Y también es un sector fructífero en la captación de turista extranjero porque aunque, la mayor parte de los clientes son de origen nacional, cada año aumenta el nivel de clientes de países europeos, especialmente, Francia, Bélgica y Gran Bretaña. "Descubren que España es una elección turística con una diversidad que va más allá del sol y la playa".

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Todo esto indica que el mercado del turismo rural está abierto y en continua expansión, siendo una buena oportunidad de negocio para aquellos que deseen invertir en desarrollo rural y turismo, especialmente para aquellos que sueñan con tener su propia casa rural. Pero el negocio no crece solo. A pesar de la gran demanda, hoy no sucede lo que hace cinco años cuando una casa rural abierta era clave del éxito. Para tener un negocio fructífero necesitas aportar algo que te haga relevante frente a la competencia. El alojamiento se vende individualmente y la creciente competencia obliga a diferenciarse. Es por ello por lo que se están demandando mayores servicios complementarios. Ya no es suficiente con vender alojamiento y comida en un paisaje natural, se demanda algo más… Esto obliga a crear servicios singulares: casas rurales temáticas, o con servicios específicos ya bien sean tratamientos corporales, deporte de aventuras, equitación o especialización en tipos concretos de comida o dietas especiales. También están en auge las casa rurales con jornada espirituales, de yoga, tai-chi, etc.. u otro tipo diferente de ocio (actualmente hay casas rurales que montan jornadas detectivescas, como un “cluedo real” o jornadas medievales). La evolución del sector obliga a la profesionalización en la hostelería rural. Como mínimo son necesarios cursos para la formación específica en casas rurales y turismo rural ya que es necesario tener unos conocimientos mínimos de gestión y marketing de empresas de turismo rural, derecho turístico, etc. Además, se van a pedir especialistas en recuperación de gastronomías tradicionales, dietas mediterráneas, así como expertos en deportes de aire libre o actividades de riesgo. Los profesionales idóneos serán aquellos que dominen mínimamente el servicio de hostelería, de atención al público y de restauración pero con un valor añadido como es el conocimiento del territorio, en el sentido de interpretación de ese lugar y la recuperación de sus costumbres, tradiciones y cultura. Se estilará más el guía o animador turístico que ofrezca ese conocimiento sociocultural, deportivo y/o artístico. En la gestión no hay puestos marcados salvo en la administración: serán necesarios profesionales capaces de crear redes, potenciar ideas y productos, y organizar canales adecuados para la venta. La formación específica en turismo rural es lo que marcará la diferencia entre un negocio fructífero o un proyecto condenado al fracaso a pesar de que el mercado del turismo rural esté en pleno auge.
 
 

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