Desarrollar y exponer un tema: ese don necesario

 
Cuando nos  presentamos a un examen son muchas las cosas que debemos tener en cuenta y muchos los nervios que nos impiden llevarlas a cabo. Tan importante resulta saberse el temario como exponerlo. Todos hemos vivido en primera persona la historia de aquel profesor que sabía un montón pero carecía del don de transmitirlo, y esto mismo nos puede pasar si nos presentamos a una prueba de examen de tipo desarrollo.

Llega el día de tu examen, has conseguido dormir a duras penas, estás con los nervios que te comerías un caballo, sacan la bolita del tema a desarrollar y te das cuenta que te lo sabes, ¡biennnnnnnnnnn! Tienes dos horas para desarrollarlo y conocimientos para estar escribiendo diez horas, ¡enhorabuena!, pero los nervios te juegan una mala pasada, no has pensado en como estructurar el tema y cuando termina el tiempo, has llenado 5 folios con unos contenido muy detallados pero no has conseguido incluir lo más importante, ¡eso venía ahora! piensas, “un par de horas más y lo hubiera bordado”

En fin, conclusión, antes de acudir a un examen lo primero que debemos hacer es tener claro cuales son los puntos fundamentales que no hemos de dejar, por ninguna causa, de citar y comentar, y para ello, nada mejor que hacerte un esquema previo.

En él, debe haber un encabezado, general, que bien puede ser genérico y servir para varios temas, una presentación previa del tema, el desarrollo del mismo, concreto, lleno de fuerza, que transmita los principios básicos del tema, desarrollando aquellos aspectos más sobresalientes y, finalmente, una conclusión, en la que expongas, en tres o cuatro frases, lo más revelador del tema, las ideas con las que el tribunal debe quedarse y que demuestren tus conocimientos, tu habilidad y ese “don” del que antes hablábamos para transmitir, que si no es innato, bien puede aprenderse.
 
 

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